Para quienes están vinculados a sectores que impulsan movilizaciones constantemente, la lista no puede parecer sino incompleta, sólo con carecer de las formas de lucha propias de movimientos de finales del siglo pasado y principios de éste (ecologistas, piratas, etc) se pierden de vista aspectos de la lucha no violenta.
En la sección dedicada a la intervención no violenta se listan muchas formas de lucha que sin duda para ser usadas de forma intensiva no podrían llevarse a cabo sino con la intervención de grandes poderes estatales(potencias extranjeras) o económicos (monopolios nacionales o extranjeros).
El Instituto Albert Einstein ha elaborado sistemáticamente manuales que han sido utilizados para desestabilizar gobiernos; y los conflictos sociales que se dan en varios países se convierten en desestabilización cuando se ven involucrados grandes poderes económicos. Y si hay interés por que estos manuales (que de por si no tienen nada de malo, pues son armas que hacen daño solo en manos de quien las usa) sirvan para determinadas organizaciones lleven a cabo su lucha; existen no sólo manuales sino doctrinas sobre desestabilización con un componente de lucha no violenta; pero que, la mayor parte de las veces, son conscientes de acondicionar intervenciones multilaterales o extranjeras.
Los agencias de que disponen las potencias para intervenir en los asuntos internos de otros países, hace mucho tiempo trabajan bajo la doctrina de guerras de cuarta generación, guerras asimétricas o guerras irregulares, y uno de sus aspectos es combinar luchas no violentas con operaciones militares.
Cuando miles de personas a lo largo de la historia reciente adoptaron la desobediencia civil como forma de lucha no lo hicieron pensando que la desobediencia civil fuera usada ámpliamente en beneficio de grandes poderes económicos o sus representantes en los Estados. Se puede confiar en que podamos desobedecer civilmente medidas que causen un gran perjuicio social, pero no hay que ser ingenuos.
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