martes, 12 de noviembre de 2013

Otro deslinde necesario

Al iniciar en el estudio de los Boicots y otras formas de lucha, careciamos de referentes teóricos e incluso prácticos. Uno de los primeros referentes teóricos que puede uno encontrar es como ya se había visto antes es Thoreau; en tiempos contemporáneos un referente teórico para bien o para mal (desgraciadamente más para mal) ha sido Sharp, y ha sido necesario deslindarse de mucho de lo que significa Sharp.
La obra de estos personajes ha influido en otras obras que son más cercanas a las experiencias latinoamericana y colombiana no solo en aspectos teóricos sino prácticos. La no violencia en su mirada criolla ha contado con representantes y con obras teóricas; una de estas obras se titula acción política no violenta, una opción para Colombia y dispone de gran cantidad de referencias y citas de obras teóricas sobre la no violencia; en cuanto a los representantes está Antanas Mockus y Freddy Cante, quien fue su asesor en la alcaldía para temas de resistencia civil.
Aunque el libro fue compilado por Freddy Cante y Luisa Ortiz, integrantes del Centro de estudios políticos e internacionales (CEPI) de la Universidad del Rosario, Mockus podría pasar por coautor de esta obra pues hace el prologo y presenta dos artículos en ella, uno de estos conjuntamente con Cante.
Esta obra entre sus contribuyentes tiene precisamente a Gene Sharp, y se puede encontrar un artículo que tiene como apéndice la famosa lista de 198 métodos de lucha no violenta.
Si hay una obra escrita que puede decirnos mucho de lo que piensa Mockus o darnos idea de lo que es la cultura ciudadana es este libro.
Uno de los objetivos del enfoque que hacen de la no violencia es que si mucha de la violencia hunde sus raices en el descontento social, entonces la tramitación de los conflictos sociales a traves de la no violencia debe contribuir bastante a la erradicación de la violencia. La no violencia tiene entonces un potencial para la paz y para la seguridad incluso. Entonces los gobiernos en busqueda del bien máximo de la paz se convertirían en aliados de los ciudadanos en sus acciones no violentas.
Si Sharp pone en un mismo saco acciones ciudadanas con acciones de gobiernos (y aunque no lo confiese, con acciones de grandes poderes económicos no estatales), Mockus le da prioridad a la iniciativa de los gobiernos en plantear acciones no violentas como protestas contra "los violentos", ostracismo y sanción moral de toda la sociedad a los violentos, etc.
Al estudiar las acciones no violentas desplegadas por los movimientos sociales y sus comunidades ponen de manifiesto que crecen allí donde hayan oportunidades políticas, pero que al ser estas escasas y dispersas en el tiempo, lo cual es una premisas valida, entonces lo acertado es llegar al gobierno para desde el gobierno generar las oportunidades políticas que hagan prosperar movimientos que hagan acciones no violentas que se opongan a la violencia y sean alternativas a la violencia y cooperen con la seguridad.
La opción que plantean Mockus y Cante no pueden pretender que sea la única forma legitima que pueda tomar la resistencia civil; ya antes otros en política han nadado contra la corriente del levantamiento en armas, la extorsión llevada hasta el colmo del secuestro para sostener "la causa" o para fines "políticos", y el atentado personal. El ser gobiernista como premisa para la resistencia civil es el peor devenir en una acción convencional contra el cual, en la introducción del libro, advertía el autor que era tanto o más peligroso que el devenir en violencia.

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